Aunque aún se trataba de un estudio muy pequeño, una vacuna con virus de viruela modificado (PANVAC), resultó ser eficaz en el tratamiento metastásico del cáncer de mama y ovario, confirmando así los resultados de ensayos clínicos realizados en ratas y sobre los cuales ya les había hablado con anterioridad en esta columna.
Se prescribió mensualmente PANVAC, una vacuna que contenía unas glicoproteínas (transgenes MUC-1 y Antígeno Carcinoembriónario, con el fin de sobreexpresarlas y aumentar su concentración e inducir la inmunidad) y tres moléculas coestimuladoras de linfocitos T (un tipo de glóbulos blancos, citotóxicos, que componen parte del sistema inmunitario), a veintiséis pacientes con cáncer metastásico que previamente ya habían sido tratadas (veintiuna de ellas con, al menos, tres regímenes de quimioterapia), y se vio que de las doce pacientes con cáncer de mama, la media de supervivencia global aumentaba hasta los 13,7 meses y cuatro pacientes mantuvieron su enfermedad estable y de las 14 pacientes con cáncer de ovarios, la media de supervivencia global fue de 15 meses, lo que venía a demostrar que la vacuna, al aumentar la respuesta inmune, mejorar la evolución clínica, prolonga la supervivencia o en algunos casos estabiliza la enfermedad.
El interés en las vacunas contra el cáncer va en aumento y aunque se necesitan muchos más estudios para cuantificar mejor los beneficios y saber sobre quién deben ir dirigida, los resultados obtenidos hasta ahora y la escasa toxicidad (sólo dolor leve el lugar de la inyección), les auguran un gran futuro.