Recientemente entre el alumnado de la Universidad Complutense de Madrid se ha llevado a cabo la entrega de un blister con un comprimido, similar al de la “píldora poscoital”, adjunto a un prospecto en el que se solicita que la “píldora del día anterior se tome y se prescriba sin precaución”.
La “píldora del día anterior” no supone una nueva revolución para la industria farmacéutica, ni un nuevo tema de debate, en realidad la “píldora del día anterior” no es ni un fármaco, ya que sólo contiene una pastilla de chocolate sin ningún tipo de efecto médico, sin embargo, pretende tener efectos curativos.
Aun aceptando la teoría de que pudiera suponer “publicidad encubierta” por parte de los laboratorios Chiesi, colaboradores en esta inteligente campaña publicitaria con la Sociedad Española de Contracepción, sus fines eran buenos ya que se pretendía mejorar los conocimientos de los jóvenes en materia de educación sexual. Específicamente, se buscaba contribuir a que disminuyeran los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual, que han aumentado en España en los últimos años entre la población joven.
Esta campaña, destinada en principio a jóvenes universitarios – a veces muy informados pero otras poco formados-, pretendía despertar su curiosidad al recibir un medicamento y no sólo un panfleto con contenido informativo, sobre los métodos anticonceptivos que existentes en nuestro país, su indicación, su eficacia contraceptiva y de control sobre las enfermedades de transmisión sexual, para que de ese modo puedan reflexionar y tomar cualquier decisión de manera responsable.