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Método para evaluar el riesgo de padecer cáncer de mama 2 Noviembre, 2009

Posted by asismedical in Investigación.
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No hubiera tratado este tema aquí de no haber estado y comprobado de primera mano la seriedad aplicada en cualquier investigación en la Clínica Mayo, por eso avalo el trabajo realizado por Lynn Hartmann y sus colaboradores, que ha sido publicado recientemente en Journal of Clinical Oncology.

 Ya sabíamos que los antecedentes hereditarios no eran un indicador independiente eficaz para determinar el riesgo individual de una mujer de padecer un cáncer de mama y que el modelo propuesto Gail es útil para determinar el mayor riesgo en grupos de mujeres, pero según este estudio el método propuesto por Hartmann sí podría serlo.

Los investigadores analizaron las características estructurales del tejido mamario de biopsias previas a padecer un cáncer de mama de 85 mujeres y las compararon con otras 142 muestras de mujeres con edad similar que no lo padecieron al final del estudio y observaron que “cuanto mayor tamaño tienen los lóbulos de una glándula y más acinos glandulares hay, más propensión de padecer cáncer de mama existe”.

A medida que la mujer cumple años y en especial alrededor de la menopausia, el riesgo de cáncer de mama disminuye si disminuye el número y el tamaño de acinos y lóbulos. Este proceso natural, llamado ‘involución’, es el mejor indicador del factor de riesgo individual, de tal modo que si los lóbulos no han desaparecido en gran medida para cuando la mujer tiene 55 años, su riesgo de cáncer de mama se triplica.

La testosterona en la mujer 3 Octubre, 2009

Posted by asismedical in Medicina social.
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Según un estudio de las Universidades de Chicago y Northwestern publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, los niveles de testosterona, determinan el grado de riesgo que la mujer puede estar dispuesta a correr.

 Ya se sabía que el nivel de esta hormona era responsable de muchas diferencias sociales y biológicas entre hombres y mujeres y que en cada sexo influía en determinados comportamientos frente al miedo, el juego o el consumo de alcohol, pero no se había sido estudiado el impacto de la testosterona en las diferencias a la hora de correr riesgos en el ámbito laboral.

En este trabajo, se tomaron muestras de saliva a más de 500 estudiantes de un master de la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago para medir sus niveles de testosterona y se les realizó un cuestionario, comprobándose que el 57 % de los hombres elegirían trabajos financieros de más riesgo, como la banca de inversión o comercio, frente al 36 % de ellas. Las mujeres con los niveles más altos de testosterona se asociaban a un mayor gusto por trabajos arriesgados. En hombres y mujeres con niveles similares de testosterona no presentaban diferencias de tendencia al riesgo. A la pregunta de aceptar una recompensa económica garantizada o apostar por obtener un mayor premio en una “lotería” y aquellos que preferían dejarse llevar por el azar esperando tener mejor suerte fueron aquellos con testosterona más alta, generalmente hombres.

 Estos resultados demuestran la base biológica de arriesgarse profesionalmente, al tiempo que puede determinar también los mecanismos que rigen las elecciones financieras de hombres y mujeres.